agosto 31, 2005

Despierta... que se te va el tren!!!


Se va. Se va el tren. El tren del progreso, el tren de la tecnología, el tren de las comunicaciones. Porque el mundo va a mil por hora y los chilenos todavía vamos arriba de un taxi Lada. ¿Qué onda? Atina Chile!!!

Me sorprende, que en una clase de Periodismo (ya me a tocado más de una vez), en una escuela de Comunicaciones, un profesor haga un comentario de los Blogs y se encuentre con las caras de signo de interrogación de los alumnos. Entonces pregunte: “¿Ustedes saben lo que es un blog, no? Y la respuesta sea un vergonzoso silencio.

Hoy estuve hablando con Rodrigo, un tipo “capo” en Televisión Digital. Ahhh, ¿el futuro de la TV? NOOOO!! EL PRESENTE. El presente en Europa y EEUU, pero no en Chile donde estamos a años luz. Porque seguimos arriba de un taxi Lada: Quienes trabajan en las comunicaciones, peor aún, quienes son cabeza del ámbito comunicacional y cuentan con el poder de la toma de decisiones. También gobierno y parlamento.

En fin, Rodrigo me hablaba de lo perdidos que estamos en Chile en cuanto al futuro de los medios. Él hace clases a comunicadores y me comentó del nulo interés de sus alumnos por mantenerse al día en su tema. En las comunicaciones. Un campo que avanza a toda máquina. Me sonó conocido.

Lo siguiente puede ser añejo para algunos, pero se que otros todavía no lo han visto. Hagan click en las siguientes letras naranjas. Periodistas, comunicadores y todos: Junten miedo se viene EPIC. Suban al tren ¡Ahora! EPIC 2015.

agosto 29, 2005

Banff Mountain Film Festival – Chile 2005

Excelente! Lo estaba esperando hace rato. Por sexta vez vuelve a Santiago la más conocida muestra de cine de montaña, el Banff Festival, que recorre el mundo mostrando los mejores filmes de aventura. Escalada, montañismo, esquí, kayak y otros. En una frase: Adrenalina en un 110%.

El festival se divide en 3 noches. En dos primeras se exhiben las películas seleccionadas de la ultima versión del festival que se hace cada año en Canada. La tercera noche es la llamada “noche latinoamericana”, donde por supuesto veremos un compilado de videos de tipos aventureros nacidos en esta región.

¿Cuando? jueves 1, viernes 2, sábado 3 de Septiembre a las 20:00 hrs. ¿Dónde? Centro de Extensión de la Universidad Católica, ubicado en Alameda 390. Las entradas se venden enla boletería del Centro de Extensión, todos los días a partir de las 15.30 hrs. ¿Cuanto?:
Público general: $ 4.000 por noche; $7.000 por 2 noches; $10.500 por 3.
Estudiantes: $ 3.500 por noche; $6.000 por 2 noches; $9.000 las 3.

DejaVu: todos iguales

¿Lavín o Lagos? Lo definitvo es que, más allá de partidismos, en política la imagen es todo. Quizás sea un juego de ingenio: Encuentre las siete diferencias.

El primero luchando por conseguir un voto más en su alicaída campaña presidencial. El segundo buscando subir más allá del 65% de aprobación en las encuentras de popularidad. The Clinic tituló "Pachamamamela" cuando lo hizo Lavín, pero después que también lo hiciera Lagos El Mercurio dio en el clavo: esto es una “Fiesta de disfraces”.

agosto 27, 2005

Pearl Jam: “con los brazos levantados en V”

Apenas empezó la primera canción, comencé a gambetear personas para llegar cerca del escenario. Y lo logré... a eso de la cuarta canción ya estaba a 10 metros de don Eddie Vedder que a sus 40 todavía rockea como si tuviera 20. Éramos lo más parecido a una lata de sardinas. De ahí en adelante fue todo mítico. Canté, grité, salté y sudé todas y cada una de las canciones del bendito concierto. 11 años de espera. 2 horas de concierto. Una adolescencia redimida. Tal como dice Corduory: “The waiting drove me mad!”

El fenómeno de Pearl Jam es curioso. Creo que el fanatismo chileno por la banda es sólo comparable con el que sienten los argentinos por los Rolling Stones. No conozco ninguna persona que no le guste PJ y son pocos los que no se declaran fanáticos incondicionales. ¿Cómo se explica el fenómeno? Es digno de análisis.

Buena parte del fanatismo se lo debemos al hoy prostituido MTV y la influencia que tuvo en nosotros, jóvenes adolescentes a principios de los 90. Era la novedad. Un canal que nos vendía la pomada, pero por suerte esta pomada fue buena y tenía algo de rock, actitud y sentimiento. No como las de ahora: puro pop y hip hop (¿o debería decir hip-pop?). A la influencia de MTV, súmenle lo atractivo del movimiento grunge para la masa adolescente disconforme. Y a ello, el innegable talento y power de PJ, más la voz de Vedder que tantos han querido imitar infructuosamente.

PJ sí que es un verdadero fenómeno, porque hace rato que no hacen videos ni conciertos extremadamente masivos (en EEUU, por lo menos) y su popularidad esta intacta porque ya dictaron cátedra. Lo mejor de los 90 y si se me permite, los mejores del rock junto a los Beatles y Floyd. Pero basta de análisis. Hay más cosas que contar.

Fue una noche increíble. El mejor concierto de mi vida. Musicalmente perfecto y afectivamente insuperable. 11 años de expectación y no destiñeron. Valió la pena esa década de demora para escuchar cada uno de los acordes. 4.015 largos días de espera tuvieron su recompensa esa noche del 22 de noviembre en San Carlos. Una fecha única. Inolvidable. Imposible borrar a “King Jeremy, The Wicked” a 10 metros de Vedder… o que hayan tocado Baba O’Riley, de The Who: una de mis canciones preferidas de la historia, rockeada por una de mis bandas preferidas. Su talento es incuestionable. ¿Qué más se puede agregar a mi ‘Wishlist’? Algo más... hmm, pero quizás sea demasiado... quizás no.

Uno nunca cree que pueda tener tanta suerte. De hecho, me sentía completamente pagado por el sólo hecho de haber estado esa noche ahí. Escuchando a los que tanto tiempo esperé. Pero terminó el concierto después de dos horas. Y Matt Cameron se acercó para ofrendarle las baquetas a su público incondicional. Tiró dos juntas muy cerca de donde estaba yo. Ahora que lo recuerdo todo se ve en cámara lenta. Como en ‘2001: Odisea al Espacio’ cuando el mono tira el hueso. Y venía. Se acercaba. Rebotaba en un compadre frente a mí. La vi. Estaba al alcance de mi mano. La tomé. Me fui a piso porque otros 20 fanáticos la habían visto también e hicieron hasta lo imposible por agarrarla. Pero, no. Ya estaba en mi mano y no la iba a soltar por nada. Cuando todo se calmó y me pude levantar no me aguanté las ganas. Arriesgando que se me tiraran encima otra vez, salté eufórico con la baqueta en la mano y con mis “arms raised in V”, igual que Jeremy, grité: ¡¡¡Vaaaamos conchatumadreeee!!!! Un trofeo de guerra. Un premio a la espera. Una ofrenda a la paciencia y el fanatismo.

La baqueta Vic Firth autografiada (de fábrica; la perfección no existe) por Matt Cameron -que por lo demás, estoy mirando justo mientras escribo esto- sirve para recordarme que nunca olvidaré el mejor concierto de mi vida. Un concierto que pasó a ser mucho más que eso. Sin duda, se transformó en un premio redentor y liberador que permite gritar: ¡Al fin, mierdaaa! De seguro si hubiesen venido el 94 el concierto no hubiese tenido ese ingrediente emocional que tiene hoy después de 11 años de rumores y decepciones en las que se nos vendió la ilusión de que venían.

“Try to erase this from the blackboard”. Esto no se olvida. Cero opción. Cuando me muera, esta baqueta se va al ataúd conmigo.